Debe ser insoportable tener que vivir con aquella mirada en el recuerdo y buscar, buscar como locos que esos ojos nos repitan lo que nos decían y encontrar, en cambio, un trabajo al que se va, una calle por la que se camina.
Por eso la voy a mirar todo el tiempo, y con todo el cuerpo, para que no se me olvide nunca su mirada. Creo que aprendí una cosa en estos días: sólo puedo ser entero si no olvido que alguna vez mis ojos hablaron.
-Todos los soles mienten.-

