lunes, 9 de agosto de 2010

hombre-murcielago

Hacía mucho que no nos veíamos, tus tiempos, los míos... mis viajes, los tuyos, la vida. Una vida que no compartiamos sino dentro de las cuatro paredes de tu habitación, o la mía.

No, miento... vamos al Mc juntos a comprarnos cajitas felices como dos infantes, vemos dvds de "Los autos locos", me mandas sms lindos y me decis "te amo".

Ok.

Pero yo sé como son las cosas. Sé lo que me ata a vos... y aunque vos todavía no te des cuenta también vas a terminar por saber lo que te une a mi.

Ayer, tirados en la cama, fumando ese puchito post-sex, mirando el techo, te pregunté si pretendías que el tiempo no pase y asentiste, pero no recuerdo con qué palabras. Después me di cuenta que, aunque parecía no pasar, pasaba y muy rápido.

En un vistazo, que duró largos segundos hasta que mi vista se acostumbró a otra luz y otra distancia, pude ver que, entre un par de roces de labios y manos, dos horas fueron escasos minutos para mí.

Hacía falta... ¿Me o Te? ¿Nos, no? Si, nos.

El desorden me resultó tan familiar y cómodo, me hubiese quedado pero sabías que no podía, por eso te preocupabas más que yo por mi horario de vuelta a casa.

Cada frase entre besos parecía destinada a comprarme, cada gesto de respeto, de interés, de preocupación.

Al irme el domingo a la mañana y dejarte así me sentí algo que no soy, pero tiene un Por qué comprensible. Ya lo vas a entender.

Hablamos. Chau.

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