lunes, 9 de agosto de 2010

¿verdad o consecuencia?

¡Callate y dame un beso!. Sé que no te animás a venir, que me mirás desde lejos, y suspiras como si pudiera escucharte. Sé que te miro, que me callo posibilidades y me siento bastante ajena a las letras...

¿Por qué despues de las despedidas ya me estoy preguntando si te voy a ver de nuevo?

Y ahí estas vos, decorando tu pasado y esas mismas manos que acariciaron otras espaldas, que visitaron otras camas, que recorrieron otras caras buscando llegar a la boca... Y no, no se me escapa la imaginación. Se me queda en el cuerpo a medias, siempre con ese sabor a cigarrillo de madrugada y un soundtrack bajito que no deja de repetirse ausente, a medias, acá, en el cuerpo...

Tenes razón, me callé. Muchas veces tuve dudas, ganas, sueños, es verdad. Tantas veces, tantas... por eso me grito y me enojo, y pienso en que no deberia decir que (te) extraño. ¡Qué extraño y ajeno!; tan ajeno que lastima en cuotas esos dedos que piden a gritos tacto, dedos, huellas...

Hay momentos (como ahora) que empiezo a pensar si de verdad sucedimos.

1 comentario:

Ignacio J. Rivas dijo...

Muy intenso.......esas manos buscaron otra cosa...