¡Callate y dame un beso!. Sé que no te animás a venir, que me mirás desde lejos, y suspiras como si pudiera escucharte. Sé que te miro, que me callo posibilidades y me siento bastante ajena a las letras...
¿Por qué despues de las despedidas ya me estoy preguntando si te voy a ver de nuevo?
Y ahí estas vos, decorando tu pasado y esas mismas manos que acariciaron otras espaldas, que visitaron otras camas, que recorrieron otras caras buscando llegar a la boca... Y no, no se me escapa la imaginación. Se me queda en el cuerpo a medias, siempre con ese sabor a cigarrillo de madrugada y un soundtrack bajito que no deja de repetirse ausente, a medias, acá, en el cuerpo...
Tenes razón, me callé. Muchas veces tuve dudas, ganas, sueños, es verdad. Tantas veces, tantas... por eso me grito y me enojo, y pienso en que no deberia decir que (te) extraño. ¡Qué extraño y ajeno!; tan ajeno que lastima en cuotas esos dedos que piden a gritos tacto, dedos, huellas...
Hay momentos (como ahora) que empiezo a pensar si de verdad sucedimos.
1 comentario:
Muy intenso.......esas manos buscaron otra cosa...
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